jueves 19 de noviembre de 2009

533. Martinson, Harry - A LO LARGO DE LOS SENDEROS DEL ECO

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
A LO LARGO DE LOS SENDEROS DEL ECO, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 349-368. Traducción de Francisco J. Uriz
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Una mariposa limonera levanta el vuelo y tañe una campánula.
Las palabras poéticas se apresuran para ver si era algo.
Pero casi todas las palabras que rodean a las hermosas visiones están lastradas.
Ya no se le hace a la belleza ningún favor con ellas.

Cosas y formas han sido lloradas equivocadamente.
Plañideros sin sentimientos
han destruido los prados poéticos en torno a gorriones y campánulas.
Han regado la tierra con aceite dulce y melaza,
han echado jugo de lilas en el beleño, han falsificado.
Constantemente, los que ahora cantan
tienen que mantener la guardia alta
contra el tonel de melaza y el cántaro de miel.

.........................................................................Diez poemas póstumos
.........................................................................Revista Lyrikvännen, 1992)

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En el cristal de la ventana del desván roto en diagonal
lucen periódicos amarillentos del año de Sarajevo.
El polvo del suelo del desván rueda, se arremolina.
Adquiere unas delgadas patas de pelos y corretea por el desván.
Cada corriente de una puerta abierta de repente lo pone en movimiento
y se aleja rodando apresuradamente con las sombras.
Las rápidas arañas del polvo se desplazan cada vez que la anciana
sube a coger unas cuantas manzanas pasadas para hacer una sopa.
Ella se casó el mismo año que una bala, según el periódico, amarillento ya,
abatió a Fernando de Habsburgo.

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El lamento de la paloma

La paloma zurita apenas se queja, simplemente imita
una pena que hay en lo profundo del propio bosque
una pena lejana que abruma al bosque y al valle.
No siente nada
pero se está lamentado continuamente
como víctima de penas y sufrimientos.

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En verano

En verano no hay ninguna vaca sobre el hielo del lago
y en los bosques se pueden recoger bayas azules como nubes de tormenta.
La fresilla se desangra en la lengua sin sabor a sangre.
Entonces la vida está atareadísima
en ser lo que es: una tentativa de paraíso.

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Poema invernal

Escribí unos poemas níveos
pero no nevó.
La nieve sobre la que uno escribe de memoria
no cae en pleno verano.
Justo entonces hay ventiscas de nieve en las revistas navideñas
y el camachuelo arde como brasa
presumiendo con su pecho rojo entre lilas blancas.
Aún hay que esperar bastante hasta que llegue el invierno de verdad
como cuando se quiere cazar
una liebre de las nieves.
Sin embargo en Navidades fallé el tiro.

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Enamoramiento

Entre ella y yo había una relación
que estaba completamente en el aire.
Jamás una palabra o un gesto que traicionase,
solo el aire, el desgraciado amante
que cada tarde insoportablemente repleto de sueños de ella
se ahogaba en el lago.

&&&

Balance económico

Sola vaga nuestra tierra viva
en torno al sol nuestro amado padre.
En todo lo que alcanzan los gigantescos tubos
no se ve ningún vecino vivo.
Desierto y vacío aquel que recibió
el nombre del dios de la guerra,
ardiente y desierto
aquel que recibió el de la diosa del amor.
Júpiter, el planeta de Zeus,
cubierto de hielo hasta una altura doble de la del Himalaya.

Los restantes, globos de muerte.
Allí fuera a años luz de distancia hasta
el próximo pueblo de planetas.
Así pues cada sol solo tiene uno vivo
y este único es una granja arrendada
por tiempo incierto y a una estirpe
peligrosa y poco fiable.
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miércoles 18 de noviembre de 2009

532. Martinson, Harry - HERBAZALES (1973)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
HERBAZALES, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 335-347. Traducción de Francisco J. Uriz
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Las ruedas de molino

Ruedas de molino podridas hace tiempo
se mueven sanas en sueños.
La memoria ve todavía sus ruedas de molino
vestidas de velos de agua.
Se mecen helechos y se mueven
sanos en torno al cauce del torrente del molino.
Solo cuando ha muerto nuestra memoria
dejan de moler sus molinos.
Después sólo recuerdan las piedras,
más viejas que cuervos y brujas,
cómo aprendieron a hablar las piedras de molino
del agua que pasaba presurosa.

&&&

El tremedal

Aquí hubo una alfombra de tremedal en flor
extendida sobre un fango negro como la pez.
Durante mucho tiempo mantuvo su amistad fuerte e íntegra
hasta que vio, con demasiada frecuencia, llegar a la maldad
para escupir a sus nenúfares.
Entonces se rompió.
Abrió un abismo
bajo el talón de la maldad.

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Cuando el sol levanta el rocío
entonan las moscas del prado su melodía.
Cambian de lugar a cada instante
con una silbante ruta sonora.
Durante horas se oye un zumbido.
Ráfagas de viento rozan las hierbas y mueven resplandores de luz.
Pero los caracoles se demoran allí todo el día
en sombras duraderas.
No inician la marcha hasta ya entrado el crepúsculo.
Parten entonces hasta un bosquecillo próximo,
un lejano país para ellos.

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Cayó
por fin la añorada lluvia
trayendo una limpia y refrescante lozanía.
Por los cristales de las ventanas corrían
bifurcándose ríos juguetones.
La canalera tocaba su cantarina melodía
con golpes de agua en la trompa del verano.
Habíamos puesto la mesa en el porche.
Comimos en alegre y silenciosa escucha,
haciéndonos mutuamente señales con la cabeza en silencio
sobre el recién llegado resplandor de la vida,
el rumor de la lluvia.
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531. Martinson, Harry - POEMAS SOBRE LUZ Y OSCURIDAD (1971)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
POEMAS SOBRE LUZ Y OSCURIDAD, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 283-333. Traducción de Francisco J. Uriz
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El reloj universal

Pesadamente devoran los mares las montañas del tiempo
y las montañas se reúnen en los mares del tiempo.
Allí donde estuvo el bosque se ahondan los valles de los peces.
Donde estuvieron los mares susurra el frescor del bosque.
Suena el tictac de los relojes del mundo y brilla el espacio.
Todo cambia de posición y número de orden.
Sin embargo están contadas, las horas del mundo
en el Gaurisankar, en el valle de los mares.

&&&

Alguien dijo: El tiempo te llama.
Entonces contestaste: Lo sé y no lo sé.
El tiempo es un monstruo de mil cabezas.
Cuál de las cabezas me llama.

Tantos caminos por los que andar
pero todos terminan en uno mayor:
aquel que con fuerza para atraer a los extraviados
los desorienta a todos ellos por el mismo camino.

He vivido lo suficiente como para saber
que siempre hay alguna forma de ultraje.
Que los intentos de fuga del inmenso campo son numerosos.
Que ningún intento de fuga tiene éxito.

No tienes más remedio que superar toda esta imposibilidad
poniendo buena cara en un juego cada vez más sucio.
Es pues necesario introducir en el juego alguna nueva virtud,
inyectar una nueva medida de amor en las fichas de juego de la indefensión
contra el juego de lobos.


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Para muchos que se han ocupado del tema de la muerte
la cuestión de los muertos emocionales
es prioritaria en la lista de ideas.
Se ha instalado allí
sin necesidad de que la llevasen
o de que se recordase particularmente.
Irrumpe. Entra fluyendo
desde diferentes puntos y se hace importante,
impecable como un muerto vivo,
disfrazándose con frecuencia de pasión
con la esperanza de poder ocultar su miseria,
su parte del hielo del mundo.
Considerado más de cerca puede ser
una esperanza desmedida
burlada demasiado a menudo
pero con más frecuencia aún utilizada como herramienta
por aquellos que prometen y odian,
por aquellos que hacen promesas al mundo
pero en nombre del odio.
Contemplado de esta manera parece ser un tornillo de sujeción
construido por muchos
apretado por miles
hasta dejarlo fijo.

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El fugitivo

El fugitivo que cayó de espaldas muerto
y quedó inmóvil tres días tumbado
en la lejanía de la llanura,
recibió en el crepúsculo del tercer día la visita
del ángel de las heladas.
Le preparó el lecho para el invierno.
Batiendo sus inmensas alas liberó
una nevada de las nubes.
El muerto quedó oculto y el ángel de las heladas se alejó volando.
Él hizo de la muerte del fugitivo
aquello de lo que son capaces las heladas.
Con la primavera volvió de nuevo la realidad,
el primero y el mayor de los ángeles de la muerte.

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Necesidades espirituales

Mayor que la necesidad de comunidad
es la necesidad de las adecuadas soledades,
de adecuados lugares de descanso
situados en el alma y el corazón.
Así como cuando un corazón
descansa entre los latidos
del mismo modo en el pulso del Universo
tiene que haber algo en el lugar del corazón
que dirija todo descanso y marcha.
La paz debe estar en el mundo
en medio de nosotros.
Nada debe convertirse
en una meta que haga acelerar la marcha
hacia la que cada uno tenga que apresurarse
tropezando sobre sí mismo.
Tu futuro último ya está decidido.
Es tu muerte y tu tumba.
Pero la vida tiene una pasarela hacia la eternidad.
Está tendida dentro de ti
entre estrellas interiores.
Por ella entra tu pensamiento
para un viaje de dirección opuesta.

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Partido en dos

Tu avidez de calma y tu ansia de movimiento, inquietud,
cantan un dúo hostil a lo largo de una vida de altibajos.
¿Cuál es la razón de vivir? Ninguna y sin embargo todas.
¿Cuál es la razón de morir? Lo mismo.
Estos ojos desgraciados vieron más de lo que podían arreglar,
estos ojos felices vieron con una confianza heredada
las cosas rectas y redondas, los árboles con raíces y copas.
Fluir y volar y arrastrarse, un descalabro felizmente mezclado.

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El miedo de Li Kan

En una época en que atroces acontecimientos sacaban
muchas cosas a la luz invitando a la reflexión, habló Li Kan
con una circunspección que denotaba inquietud.
Dijo:
Hablar para el mundo es hablar al viento.
Hay en todo un viento universal. Se lleva
todas las palabras. Todo tiene que ser gritado una y otra vez
muchas veces –por todos.

La manera de consumirse todo
se ve como una procesión que pasa de largo.
Y aunque es difícil describirla merece la pena intentarlo,
con una mezcla de tristeza, miedo y vanidad.
Lo que menos queda es la vanidad.

Pronto desaparece.
Lo que queda es la piel de cerdo
que tampoco es eterna,
pero que no obstante resiste correosa un tiempo
en la boca de la fiera.

&&&

Devocionario doméstico

Tiene que haber alguna resistencia en todo
no solo aprobación y caída en el descanso.
Es una tontería pensar únicamente en enigmas solucionados
sencillas charadas, papillas de la comodidad,
ríos preparados solo para salmones que nadan a favor de la corriente,
evolución de los acontecimientos donde el final feliz de antemano
aparta su mirada, con flojera y pereza, del dolor y de la muerte.
Hay un destino que no podrá quitarnos plan alguno.
Realidades que vuelven a surgir
de corrientes acalladas pero traicioneras.

Aquel que llega lejos en el camino del autoengaño
alcanza al final una especie de fe deformada.
Pronto esta fe va consiguiendo sus propias leyes,
hasta llega a crear un cierto equilibrio, incluso armonía.
Y quién puede declararse inocente.
Todos poseemos más mentira común
que verdad común.

Por eso nuestra comunidad suele ser falsa e hipócrita
sean los que sean el color y las banderas bajo las que la busquemos.

&&&

La tentación del maestro

Cuando el demonio hubo reflexionado largo tiempo sobre la forma de obstaculizar y confundir al maestro
se fue un día hacia él y le dijo:
Tú que eres el maestro, ¿no has notado el riesgo de esa ilusión
que te transforma en un ciego para todo lo que ansías abandonar?
¿Estás seguro de que no has descuidado nada
de aquello que has dejado atrás?
Así como las piedras preciosas pueden estar ocultas en la tierra
y las venas de agua pueden fluir hacia algún sitio bajo los desiertos
también puede haber una verdad que no has encontrado,
aquí en el bosque ruidoso y gritón de Samsara,
una verdad bien escondida y difícil de descubrir.
No estés tan seguro de que vas por buen camino.
Retrocede y busca de nuevo.
Quizá encuentres entonces un camino completamente diferente.

&&&

Elegía

Las rastrilladoras se han ido y el musgo vuelve a los campos.
El pájaro que oí un día se aplastó contra el cristal del faro del mundo.
¿Por qué la vida es siempre catástrofe?
¿Siempre va a significar el futuro
que todo será trastrocado
en mares irreconocibles?

&&&

El cedazo de los recuerdos

La mayoría de los recuerdos
caen al suelo con las hojas.
Si después uno los toca
solamente crujen secos
como si jamás hubiesen verdecido
en los matorrales de los años.

El hombre exige de las cosas
más que ellas de él.
Ávido e implacable
consume el resplandor de las cosas.
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lunes 16 de noviembre de 2009

530. Martinson, Harry - EL COCHE (1960)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
EL COCHE, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 233-282. Traducción de Francisco J. Uriz
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La confesión del canto

Hay cosas que nosotros no queremos saber ni creer:
que las flores son ciegas, que la luna está muerta,
que los nenúfares se pudren en otoño.
Las liras tienen su canción.
El sentimiento tiene su música del idioma.
Palabras junto a palabras cogidas de la mano
bailan en corro
envueltas en la neblina del bosque bajo una luna roja.
Un errante idioma de sueños
en los que el placer es buscado y evidente
en virtud de la voluntad de una cortesía idealizadora
frente a la muerte siempre segura y horriblemente putrefacta.
Ante estas perspectivas las palabras devienen voluntariamente ninfas.
Balancean con un romanticismo pasado de moda sus faldas de azucena.
Borradas del saber, destrozadas por la investigación.
Vivas no obstante y subidas al torbellino de la danza
impulsadas por su propia fe
y bailando sus pasos
al compás de nuestra melodía del idioma en el valle nocturno.

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La hormiga de la palabra

La hormiga de la palabra
regresa.
Se eleva, intenta
conjurar de nuevo
la torpeza de las cosas,
las pérdidas de la palabra.
Se le cae la pajita,
la vuelve a coger.
La hormiga de la palabra
conoce el poder
y la impotencia de la palabra.

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El mundo sentimental de la utilidad

Fue desterrado el antiguo sufrimiento, el antiguo dolor.
Levantaron el yugo que agobiaba al buey de labranza.
Pero inmediatamente después se llevaron también al buey.

Es lo que ocurre cuando la que libera es la mano de la utilidad.
En las aldeas del país ya no queda yugo alguno,
pero tampoco bueyes.

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La carta

Existe un sobre grande con los nombres de todos nosotros.
Adornado con un borde como de sangre ennegrecida.
La pegajosa carta de pésame del pasado.
El distinguido destinatario de la carta somos todos nosotros.
Nosotros que nos vanagloriamos del progreso sin sentir
vergüenza ni culpabilidad por las víctimas que ha costado.

Con esa carta en la mano vivimos todos los años.
Siempre está pegajosa.

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El gigante

Está sentado en la prehistórica puerta de piedra escarbándose los dientes.
Ha comido seres humanos.
A su alrededor están sentados sus enanitos.
Hay una miríada de ellos en los escalones
pero a la mayoría los tiene en su estómago.
Se golpea la panza que redobla como un bélico tambor y declara la guerra.
Se acaricia la panza y ofrece la paz, ya está saciado.
En torno a él vuelan pájaros,
son sus águilas de ataque, sus buitres de reconocimiento.
Considera a una ciudad como estofado o como carroña.
Cuando una ciudad está tierna se la come.

Él habla sobre el futuro.
Será fantástico, fuerte y poderoso.
Irá creciendo y construirá grandes ciudades.
Cada una de esas ciudades se irá poniendo tierna con el tiempo,
un tierno estofado para su hijo.

&&&

Noche de invierno

Escuchábamos los ruidos exteriores: eran los hielos.
Encadenados en la cárcel del frío habían comenzado a mugir.
Querían liberarse del abrazo que los tenía presos
pero pronto se cansaron
como cuando alguien confiesa algo obligado por el potro del tormento.
Luego volvió a hacerse el silencio
y el invierno mantuvo su imperio.

&&&

Meditación

Vestida con un inmenso bosque de estrellas
la galaxia es una isla que gira en el mar de la eternidad.
Dónde vivimos en ese continente de mares de estrellas.
En qué página del libro de los dioses
estamos inscritos.
Qué signos y qué nombre distinguen a nuestro propio sol
en el más grande de los libros: el libro del sol
con sus millares de volúmenes de un dorado solar,
escritos todos apretadamente con nombres de soles,
sol junto a sol en líneas deslumbrantes.
Cien mil millones de años tardaríamos
en contar todos esos soles.

&&&

Caída de la hoja

El viento obliga al árbol a confesar su otoño.
En el suelo hay una dorada liquidación de lo que ha utilizado en su vida estival.
Pronto se verán obligados todos los árboles
a abandonar el juego por este año.
Repentinamente se ha puesto muy de moda esto de las ramas desnudas.
Los hongos que ya se dan cuenta de que ha llegado su hora
ofrecen infatuadamente rojos su panecillo mientras está tierno.
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domingo 15 de noviembre de 2009

529. Martinson, Harry - LAS HIERBAS DE THULE (1958)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
LAS HIERBAS DE THULE, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 201-232. Traducción de Francisco J. Uriz
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Debes consolarte...

Finalmente debes consolarte con el hecho de que la extensión de los hielos aumenta.
Que los jubilosos fuegos artificiales en su superficie son ocasionales,
que el ponche con clavo cordialmente caliente
no calienta demasiado en el poderoso Ártico.
Debes alegrarte de este duro conocimiento conseguido entre témpanos de hielo.
Alégrate finalmente de no ser ciego.

&&&

Relación

Entre la poesía que vive en tu corazón y la amapola existe un contrato
escrito por el viento y firmado por la destrucción.
Está escrito con una pluma de grulla
mojada en sangre de libélula.
Para ambas el problema consiste
en ser más listas que la vida
para que dé su fragancia a las palabras y así estas
puedan dar a luz sueños sólidos.

Sí, los sueños deben ser construidos más firmes que las ciudades
y deben ser remendados a diario
y reparados tras los ataques cotidianos y corrosivos del diente de la utilidad
que es peor que el diente del tiempo.

&&&

El último año

Fue el año en que vendieron la cabaña abandonada del bosque para leña.
Llegaron los desguazadores con un camión,
la demolieron en tres horas y cuarto
y se llevaron también el brocal del pozo.
No era grande cuando quedó separado del pozo.
No se preocuparon siquiera de romperlo,
lo colocaron en la plataforma del camión tal como estaba.
Allí quedó como un pequeño cajón gris cubierto de musgo.

Cuando todo volvió a quedar en silencio
salió la comadreja del vetusto muro del fogón.
Llamó a un cuclillo que estaba en el bosque
y juntos celebraron un breve servicio religioso.
El cuclillo cantó un salmo de cuclillo.
Con ello terminó todo.
Después nada volvió a ser como antes.
Pero los veranos siguieron su caminar
e hicieron crecer agróstide tenue y guirnaldas.

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La canción del prado

Un prado en flor no puede ser descrito más que por sus mariposas,
solo puede ser cantado adecuadamente por sus abejas.
Mantener unido ese vuelo multitudinario
y distinguir correctamente el canto de las abejas
solo pueden hacerlo las hadas que lo han practicado siempre.

&&&

El herrero y el yunque

Él conoce su yunque. Sabe dónde golpear.
Con sus golpes el martillo estremece toda su materia con olas sonoras.
Por el acerado cuerpo del yunque se extienden anillos como en el agua.
Así contesta con dura elasticidad a todo lo que merece respuesta.

&&&

El consejo de Li Ti

Si tienes dos monedas, dijo Li Ti durante un viaje,
compra un pan y una flor.
El pan es para tu alimento.
La flor que compres significa
que la vida merece ser vivida.

&&&

Dos miniaturas japonesas

Hokusai

1

Una granja se acurruca en la hierba
y la luna se eleva sobre los campos.
En lo alto de una hoja ríe tontamente un grillo.
Entonces centellea el río Yodogawa.

2

Se ha detenido una nube sobre el valle.
Una chica levanta hasta allí la mirada y grita:
Es el pájaro sagrado Kowo
que ha puesto su huevo. Ahora será verano.

&&&

El instante

Sentados en silencio, durante un instante de felicidad,
mirábamos la danza de las mariposas.
Agitaban sus banderas amarillas
en el solemne resplandor del sol.

Pensamos: Un día será agradable
recordar cada uno de estos instantes
cuando instantes de otra clase
se hayan ido acumulando hasta formar años,
un día cuando todos los pinchazos recibidos
hayan crecido hasta convertirse en heridas.

&&&

La impotencia

Una vez encontré en un bosque un hacha clavada en la tierra
hasta el ojo.
Era como si alguien hubiese querido hender el mundo entero
en dos trozos de un solo hachazo.
La voluntad no había faltado, pero se había partido el mango.

&&&

El sol

El sol es una joya ardiente
que nunca está satisfecha con su fuego y resplandor.
Flamígero e impaciente lanza sus rayos violentamente
contra dios, su orífice.
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viernes 13 de noviembre de 2009

528. Martinson, Harry - CIGARRA (1953)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
CIGARRA, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 169-199. Traducción de Francisco J. Uriz
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Sueño invernal

Soñé que era negro.
Fui apresado
por todo el hostil bosque invernal
del podería blanco:
el clan de jinetes
de los abetos cargados de nieve.
Llegaron a millares con sus puntiagudos capuchones de nieve,
se fueron acercando, cada vez más pesados y blancos,
me agarraron en un claro del bosque,
me embrearon con una brocha en mitad del camino
y me hicieron rodar por la colina
sobre la infinidad de plumas del invierno nevoso.
Y las risas retumbaban estruendosamente cuando yo andaba a ciegas,
y me alejaba cojeando embadurnado en la humillación
por el sendero abierto por numerosos pasos.
Y el eco de voces blancas
y el eco de blancas montañas resonaban
cuando todos me gritaban en la oreja embreada:
¡Mira, mira! ¡Ahora es divertido vivir!
¡Mira, ahora es invierno en el mundo!

&&&

Cabaña en descomposición

Los blancos perifollos con su delicado velo de flores
fueron las últimas cortinas de la cabaña abandonada.
Rota su columna vertebral, el tejado se había desplomado dentro de la casa.
El sendero no es más que una cinta en el herbazal por el que ya nadie viene.
Pero el enebro y la piedra se han acercado uno a otra.
Se casarán dentro de cien años.

&&&

El montoncito de granizo

En la espesura de escaramujos había un montoncito de granizo,
la tormenta había vertido allí una carga de su blanca gravilla.
Y la niña que había descubierto la pista de las perlas
las vio descomponerse allí en el susurro del viento.

&&&

La sierva

Ella arrojó lejos su azada
y se fue hacia él diciendo:
No derroches demasiados años en la piedra inamovible de tu obstinación.
Demórate alguna vez con mi corazón en el rocío
y escucha al zorzal y al cuclillo.
Pronto nos encontrará el sol del crepúsculo lo suficientemente viejos
como para que lo sigamos para siempre cuando se acuesta tras la colina

&&&

Cuando ha caído el rocío

En su búsqueda de orquídeas una mariposa nocturna
agita sus alas silenciosas en el crepúsculo de la hierba
y el limaco aparece negro como el betún.
Comienza su peregrinar en dirección a la niebla.
Todo está tan en calma que la hierba no tiene corazón para moverse.
Pero de pronto y silenciosamente
la noche naciente lanza
su guante por entre la nube de mosquitos:
un murciélago.

&&&

Caída de la hoja

El hermoso abedul riza sus bucles amarillos
con la negra rama del otoño,
pero las tenacillas se enfrían.
El viento desgarra tiras tenues como membranas
de la desconchada y sedosa corteza.
Arrecia el viento.
El abedul se bambolea.
El hermoso abedul nunca tiene tiempo de arreglarse.

&&&

Tarde de finales de verano

Una estrella luce hecha añicos
formando un hilo en el arroyo.
Un grillo proclama
la opinión de la campánula:
seguir ingrávida en la hierba,
ahorrarse tener que anunciar
el Juicio Final y la muerte del mundo.
Y la estrella admite todo y serpentea
hecha añicos.
El grillo sigue cantando.

&&&

El manso

La gente estaba indignada con el viejo del molino
por el musgo que cubría la rueda de su molino.
Lo llamaban ruinoso verdor.

El viejo del molino los dejaba hacer.
Pensaba: De todas maneras pronto descansaré en mi tumba.
Y cada generación tiene su propio musgo
que sin embargo, al final, juzga inútil defender, como yo,
porque cada nueva generación comienza su camino
con ceguera hacia atrás y codicia de lobo hacia adelante,
y termina su camino con nostalgia hacia atrás, donde estaba la vida,
y con el odio vuelto hacia delante, donde está la muerte.
Si no, podía haberles dicho
que es bueno que el musgo cubra una rueda de molino de madera
eso impide que la sequedad la agriete y la raje.

Así de sencillas suelen ser las cosas,
todas aquellas cosas de las que uno en su silencio sabe algo,
pero sobre las que considera inútil hablar.

La sequedad del verano raja con mayor rapidez
una rueda hidráulica enteramente desnuda y desprovista de musgo.

&&&

Li Kan expone su opinión sobre los gallos

Hasta el último momento el gallo fuerte sigue haciendo
exhibiciones ante la fuerte y ciega vida
para demostrar que está a la altura de ella.
Pero el que se atreve a ser el débil no fuerza nada.
Lo que opine la vida no puede opinarlo él.
Lo que le da la vida lo aprovecha tranquilamente
como un pollito hostigado a picotazos en el bosque de la vida.

Su concepto de la vida no es negación, ni odio, ni desprecio,
sino la triste aceptación, que a veces puede mezclarse con alegría,
de existir, no obstante, un breve tiempo.
El gallo débil canta tristemente sobre la tumba del gallo fuerte.
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miércoles 11 de noviembre de 2009

527. Martinson, Harry - VIENTOS ALISIOS (1945)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
VIENTOS ALISIOS, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 111-168. Traducción de Francisco J. Uriz
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Canción a la madurez

I

Demasiado tiempo estuvo el mundo jugando a la primavera.
Demasiado tiempo se estuvo exprimiendo un sentido
de la corona primaveral de los símbolos,
hasta que la sabiduría y la madurez perdieron su sonido de verano
y perdieron la fragancia de la arcadia.

Qué pudo hacer la sabiduría sino secarse
al no atreverse nadie abiertamente
a concederle la categoría de vida: una vida de árbol y de mar,
pero se demoró bajo los árboles de la primavera,
negó el poderoso aroma frutal de la madurez,
y adornó con lirios primaverales el río de su madurez.

¿Quién arrostra el verano?
¿Quién arrostra el madurar
convirtiéndose en una copa más amplia para el árbol
y en un mar más extenso?

II

Estábamos sentados en la playa donde las palabras se olvidan
y se cansan las manos;
donde únicamente la arena es eterna
para aquellos que construyen
sobre arena.

Al atardecer vimos desde la playa
un barco que huía hacia alta mar.
Era un barco de carga
el que huía hacia un mar que mantiene a flote.

Todavía vive esa fe –
la fe en un mar que mantiene a flote,
la esperanza en barcos recién construidos.

Con la ley de la necesidad
va meciéndose un navío camino del día;
llevado por un mar que mantiene a flote.

&&&

El hombre en la tormenta de los espejismos

La Humanidad se siente huérfana en el bosque encantado de los espejismos.
¿Es en los días de los que lloran o en los años de los que ríen?
Me desperté en mi barco, rugía la tempestad y se anunciaban cambios malévolos.
Encontré juncales y libélulas, y también olas y caracolas.
El oleaje sostenía al barco.
¿Qué era pues lo que me asustaba?

Es peor que nunca ser hombre entre los hombres.
Todos tienen los mismos deseos y se conocen mutuamente demasiado bien.
¿Es en los días de los que lloran o en los años de los que ríen?
El bosque puede contestar, pero solo con el eco que le hemos dado.
El mar puede contestar, con los barcos que construimos y hundimos.

Desde el día en que el hombre tuvo una reputación desarreglada,
desde el día en que las olas deber y crimen
.........................................se juntaron sobre nuestro cabello
nos preguntamos cada vez que los truenos anuncian un cambio malévolo:
¿Es en los días de los que lloran o en los años de los que ríen?

&&&

Lo incansable

Pronto se cansa el hombre, la vida no se cansa.
Pronto se cansa el ojo, la luz no se cansa.
Con infinita desesperanza para ti personalmente
se arrastrará libre por la espesura la cabrilleante serpiente
en la eternidad de las eternidades, y el lagarto de la luz
trepará por el tronco y verá los caminos de la luna,
que yacen palpitantes en todos los mares.

Un día cuando todas las cortinas se conviertan en noche ciega
y la muerte corte abruptamente todos nuestros conflictos sobre la forma
el sol besará miles de millones de hojas
pero jamás nos buscará a nosotros en la espesura

Quizás encuentre caballos de río,
los pesados hipopótamos, los inmensos devoradores de nenúfares,
y murciélagos durmiendo cabeza abajo
en las guaridas embriagadas del eco de los cambios.
Pero jamás ha obtenido nadie una respuesta,
una corriente sin respuesta fluye, resplandece, arde.
Una corriente sin respuesta fluye, resplandece, arde.

Ejercítate por tanto en el arte de soñar lo bueno
tan totalmente que tú puedas ser lo bueno plenamente,
y practica el gran arte del consuelo
que reúne de nuevo el coraje de tu corazón.

Tiéndete a través de la duda la mano a ti mismo
y proporciona con ella a la tierra de tu nostalgia interior
una simiente de significado para los años de tu futuro.

Y modélate en días soportables
un arte propio del pensamiento que lleve tu grito
hacia días todavía más soportables
y tierras todavía más soportables.

&&&

El juego

Cuando quieras creer que tú navegas
...........................fácilmente contra la corriente,
sube corriendo al puente una noche de luna.
El puente de piedra zarpa de inmediato contra la vieja plata de la corriente.
Nunca llegas a tiempo a ningún sitio, pero en la vida
mucho ha de ser juego para poder vivirla.

&&&

Tarde en el interior del país

Silencioso se refleja el enigma. Él hila la tarde
en juncos inmóviles.
Aquí en el tejido de la hierba hay una delicadeza
que no nota nadie.

Silencioso mira fijamente el ganado con sus ojos verdes.
Desciende caminando crepuscularmente sereno hasta el agua.
Y el lago les ofrece a todas las bocas
su inmensa cuchara.

&&&

El regreso

El caminante que retorna de los caminos
sabe que ya nada queda por contar.
Se sabe todo mediante los nuevos aparatos que llegan a todos.

De su vida en países extranjeros
nada tiene que contar que no hayan dicho mejor
los aparatos que siempre se anticipan.

Camina en un mundo donde los rumores
han dejado de ser transmitidos por personas de carne y hueso.
Encuentra a un campesino que ya lo ha oído todo
en un cajón que puede captar voces lejanas y reproducir sus palabras.
Y cuando les dibuja algo en la arena
para explicarles lo que ha visto en países lejanos
lo rechazan con gestos diciéndole que ya lo han visto
mejor y con mayor claridad que en los dibujos que pueda hacer en la arena.
Y cuando les pregunta que cómo puede ser eso
le señalan una casa que no está lejos de allí
a la que llaman La Casa de las Imágenes vivas.

Allí sentados en sillas hemos visto el mar en movimiento, dicen,
y hemos visto naufragar barcos y derrumbarse ciudades asoladas por el terremoto,
y hemos visto aldeas de lejanos países destrozadas por la guerra.
Es lo que hemos visto en La Casa de las Imágenes vivas. Y hay una casa de esas en cada pueblo.
Él asiente entonces seriamente con la cabeza.
Y les pide agua para beber. Y mientras la saborea les dice:

Ahora estoy bebiendo un vino que precisamente en este instante están extrayendo de una cuba en una finca de las afueras de Funchal. Y sacando un panecillo de su mochila le da un mordisco y les dice: Aquí estoy comiendo un pedazo de oan que en este mismo instante me da una mujer en la India.

La diferencia radica en que yo llevo conmigo la fuerza de mi imaginación,
mientras que vosotros la recibís enviada de países extranjeros.

&&&

Caballo y jinete

A lo largo de cien generaciones
fue mejorada genéticamente la raza del caballo árabe
para uso de una serie de príncipes que ya habían degenerado.
A veces también las colas que saludaban a esos déspotas
finalmente los despedían con sus saludos hasta el abismo,
mientras el árabe sobre el que cabalgaba el déspota
clavaba los cascos en el suelo y frenaba
al borde del precipicio.

Es lo que pasa con los caballos y otros animales mejorados.

Por eso Goya y otros grandes pintores
en sus retratos ecuestres han dedicado
mucha más atención al caballo
que al jinete relativamente ocasional,

ya fuese este basto o refinado,
un principiante en la montura
o un pertinaz anciano.

El sueño de fundir con seguridad caballo y jinete
fue el centauro,
el jinete que es su propio caballo.

Es el sueño del jinete
de no ser nunca descabalgado.

&&&

La lombriz

Quién honra a la lombriz,
la cultivadora que trabaja bajo la hierba en las entrañas de la tierra.
Es la que mantiene la tierra en transformación.
Trabaja totalmente llena de tierra,
muda de tierra y ciega.

Ella es el campesino más modesto, el campesino de allá abajo
donde se visten los campos para la cosecha.
Quién honra
a la profunda, la serena cultivadora,
al eterno campesino pequeño y gris en las entrañas de la tierra.

&&&

Final del viaje

Muchos de los que en el cine han estado
hablan como si Guatemala hubiesen explorado.

El chico que realmente la había visitado no está a la altura
cuando a sus vecinos trata de contarles su aventura.

Cuando les relata verdaderas historias de alucine
suspiran: “Ay, si al menos estuviésemos en el cine”.
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526. Martinson, Harry - NATURALEZA (1934)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
NATURALEZA, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 89-110. Traducción de Francisco J. Uriz
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La Pampa

Detrás de la estancia de Don Morjas
los rebaños de reses formaban pequeñas bahías,
se extendían después hacia el noroeste
formando un mar de bueyes
y una bahía de terneras.
Los oceánicos mugidos de reses llegaban hasta Corrientes.

Don Morjas tocaba el fagor
en su porche de mármol,
mirando hacia su cornudo mar con ojos hastiados y cansados:
.....“Me pregunto si el golfo del noreste
.....contando desde la traviesa ternera de ahí delante
.....no podría salir pronto hacia los lejanos pastos de Pasamada.
.............La rama del oeste, al matadero”.

&&&

Göinge

Por entre los troncos de los abetos se escapa
el asado emplumado de la paloma torcaz.
El urogallo brama
en su estruendoso vuelo sobre el bullebulle de un hormiguero.
El lacio fango de la ciénaga se transforma en
kilométricas extensiones de pelo de cabra de brezo.
Duro como el cemento mantiene el bache del sendero
el rumbo del pie en los milenarios páramos
donde misérrimos dedos se desangraban
en matorrales de arándanos ya cosechados.

Cuando se acababa el crédito
sonaba aquí solitaria una jarra de leche vacía
campana de amargura
en el desmañado sueño de los emigrantes
sobre el Oeste.
.....Ahora susurra el viento para nadie.
.....La cabaña murió de repente entre sus lirios.
.....Pero todavía resuellan los muros de la chimenea.
.....Las ortigas florecen.

&&&

El sol y el chico del pueblo

El sol salió, tan fácil de coger,
en la felicidad de los hombres;
pero el sabio de China
lo malentendió con bizantinos circunloquios
y el moralista dijo
que el sol era lo único justo.
Entonces se convirtió en un poco de oropel
para solemnes archivos
y en una moneda dorada
a la que pudiese rezar el adorador del sol.
Solo el chico del pueblo
se atrevía a jugar con él en serio
cuando estaba allí en el estanque flotando como un lebrillo de oro
al lado de conejos saltarines,
oscilantes patos y
divertidos cerditos.
El erizo se dio cuenta de ello,
escondido bajo un montón de hojas en el bosque,
mientras glotoneaba unos metros de culebras.
Un día se acercó al chico
tendió bien sus púas y le enseñó
cómo se cogen rayos de sol
y se les tiene quietos, quietos
en los rayos de un erizo.
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martes 10 de noviembre de 2009

525. Martinson, Harry - NÓMADA (1931)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
NÓMADA, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 63-88. Traducción de Francisco J. Uriz
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En altamar

En altamar la primavera o el verano solo se sienten como una ráfaga de viento.
Las algas de Florida que van a la deriva florecen a veces en verano
y una tarde de primavera vuela una espátula común hacia Holanda.

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Después

Después de la batalla de Helgoland
y después de la batalla de Utshima
el mar disolvió los cadáveres humanos como madera a la deriva.
Los trató con sus ácidos secretos.
Dejó que los albatros se les comiesen los ojos.
Y con sus sales disolventes los fue llevando
lentamente de vuelta al mar –
a un agua cámbrica primitiva y creadora,
a un nuevo intento.

&&&

Leyenda de Asia

En las fauces cerradas del tigre
vio el hijo de Karma mecerse un lirio,
y el agua le caía de los bigotes
y los monos gritaban: ¡miradlo!

Entonces brilló el lirio
como un faro palpitante sobre las tinieblas del manantial de la selva
y pegó su polen en los bastones del bigote
y se alejó con el séquito del tigre.

No desapareció el lirio en la inmensa selva asiática.

En los cables de las lianas se canta su fama
y los monos escuchan: ¡diga! ¡diga!,
¡con un rugido que atravesó los huesos y el tuétano
fue sembrado en el norte de Birmania!

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Poder del fuego

Los leñadores se quejan del árbol de hierro –
ni siquiera el fuego puede con él, decían.
Es duro como pizarrines gigantes erigidos
en el bosque.

Pero el fuego no ataca con hachas –
con sus enclenques brazos ondeantes abraza suavemente al árbol de hierro.
Y luego el duro mundo camina asombrado
sobre la ceniza de los árboles de hierro.

&&&

Puesta de sol

Las nubes del verano tienden un festón amarillo sobre los bosques,
lo suben y lo bajan y un pájaro carpintero entra volando en el sol del crepúsculo.
Las montañas se ennegrecen como broza helada, sus espaldas palpitan en el ojo.
El viento llega presuroso y cruza peinando lentamente un hirsuto cepillo de bosques.
En las profundidades de la última luz humosa del rojo sol muge una vaca.

&&&

Rapsodia

Un cazador, un químico muy conocido de la fábrica Skoda,
se instaló junto al lago Sarda en Bohemia
para gozar de un singular placer veraniego.

Ustedes ya saben, ese lago, el ojo azul despierto –
un lago tan parecido, por cierto, a cualquier otro
como el cuerpo desnudo de la mujer es diferente del cura.

¡La época de la ametralladora no agrada a ningún pájaro!
Disparaban con precisión
y medían el vuelo del pájaro con álgebra.
Finalmente hicieron una excursión de caza
con ácido prúsico grisáceo
y captaron con un micrófono
el trino del pobre pájaro.

*
Muertos todos los pájaros de los alrededores del lago de Sarda
se sintió satisfecho el hombre de Skoda
y se dispuso a comer en su hotel –
el hotel del lago de Sarda,
un hotel, por cierto, tan parecido a cualquier otro
como la desnudez de la mujer es diferente del cura.

¡La época de la ametralladora no agrada a ningún pájaro!
Disparaban con nitrocito
y medían el vuelo de los pájaros con integrales.
Finalmente hicieron una excursión de caza
con un grisáceo ácido prúsico
y vendieron desde el micrófono
el trino del pobre pájaro.

Así acabamos nuestra rapsodia
sobre esta disciplina químicamente gris
–¡canta esta disciplina químicamente gris! –
Él se ahogó aquí –¡hurra! ¡bravo!
el químico de Skoda.
Y hasta le hizo una decepcionante necrología
el mismísimo Roda-Roda.

&&&

A un joven cazador

En la ruta de las aves y en los desfiladeros verdes eres el primero.
Tu mirada avanza sigilosamente delante de ti
hasta alcanzar la mancha del jilguero en la hierba.
Levantas la escopeta
y el eco de tu disparo retumba en el valle.
Vuelves a casa caminando en el rocío
alegre por la captura y por la feliz carnicería.

Pero pasan los años y vas adquiriendo una nueva moral,
ni cambias y desprecias los animales más pequeños que los alces.
Entonces una tarde, cuando ya has despellejado el alce
y mientras cuecen las ollas de carne, te quedas pensando–:
Qué poquísima carne me dio una vez el ave de la belleza.

&&&

Carta de un barco ganadero

Nos cruzamos con el yate de placer de Ogden Armour
a la altura de las Baleares.
Él es, como todo el mundo sabe, nuestro patrón –
tiene cinco mataderos de cerdos en Chicago
y ocho mataderos de bueyes en La Plata.
Levantó el catalejo, miró y dijo con plena seguridad:
–¡Coño! Pero si es mi viejo barco ganadero Chattanooga.

Rendimos bandera y todos los bueyes se pusieron a mugir
sobre el mar infinito como mil sirenas afónicas.
Sonaba casi angustiosamente,
y yo me sentí inclinado a llamar a todo aquello: loa a la carne.

Después de esto nos cogió una violenta tempestad
y los bueyes que, como es bien sabido, tienen cuatro estómagos,
sufrieron terriblemente con el mareo.
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lunes 9 de noviembre de 2009

524. Martinson, Harry - ANTOLOGÍA DE LÍRICA MODERNA (1931)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
ANTOLOGÍA DE LÍRICA MODERNA, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 51-61. Traducción de Francisco J. Uriz
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Poema

Levantamos ahora el címbalo sobre la tierra.
Y observa: el címbalo es tu vieja luna
que ya ha corneado bastante los bosques de agosto
y ahora está redonda como el tabernero de las siete tabernas.

Te hablamos en un idioma que adivinas
en las profundidades de la ciénaga y en las alturas del cielo;
queremos renovar los gastados enjambres de estrellas
e infundir nuevos aromas en tu flor.
Y hermano, hermano, pase lo que pase –
sea fornicación y fuego y revueltas en el mundo,
recuerda, hermano, recuerda siempre estas palabras:
Ofrece tu perfume en la flor.

&&&

Sopla el viento en el bosque
y los abetos se envían
olas de saludos de uno a otro,
se pasa el testigo de la primavera de planta en planta
y en la barba de los montones de ramas pululan hormigas
.............................que se lanzan al primer ataque del verano.
Uno vaga sintiéndose lleno de sentido por mor de cada
brizna de hierba –
y uno se regocija un minuto a pesar de que en todo el mundo
hay barbas bien cuidadas con pomada
y el pesado vals de las botas pisotea vidas inocentes.

&&&

El pueblo natal

En el pueblo natal, en el jardín esponjado por las lombrices,
crece todavía la aquilea
y en todas las casas se oye el vetusto tictac de los altos relojes de pesas.
El humo asciende de las cabañas como columnas del sacrificio
y para aquellos que vienen de lejos,
del duro trabajo de los mares del mundo y de las calles de putas de Barcelona,
este sereno pueblecito parece una mentira silenciosa.
Una mentira junto a la que a uno le gustaría demorarse.
Una mentira por la que uno querría
..........................pisotear todas las malvadas verdades.

&&&

Lejos de aquí

Lejos de aquí quiero enviar un sueño –
alto vuelan allí las golondrinas.
Quizá madure tu trigo
y discurra por los amarillos océanos del centeno
un lento murmullo cantarín sobre el pan.
Aquí estoy en un mundo de agua y piedra,
no hay pan en mi mano y cuento sus líneas.
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523. Martinson, Harry - CINCO JÓVENES (1929)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
CINCO JÓVENES, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 47-50. Traducción de Francisco J. Uriz
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Pensamiento

A mi esposa y a mí siempre nos han gustado los pájaros.
Pacientemente aprendimos a conocer las siete señales de peligro del ave acuática
y los profundos matices en la trompeta de la grulla.

Una golondrina hizo una cabaña de barro bajo el alero del vecino,
crió a sus polluelos y voló con ellos a la isla de Samos –
............................................................................donde nació Pitágoras.

Dos aguanieves vivieron un verano
debajo de las tejas de nuestro tejado,
elevaron sus alas y ayer se fueron volando al Nilo Azul.

En realidad ¿cómo podemos andar por aquí en melancólicos otoños
y no creer en un dios que nos castigó con calma?

&&&

Johnny el Activista

Polvo.
Surgido sigilosamente de una estirpe escondida.
Nacido de madre desconocida en Cincinnati
...........me lanzo al mundo
...........a vender panfletos rojos.
........................Yo,
........................Johnny el Activista,
........................El profeta de la línea del Pacífico.

Mi vida son panfletos
.............panfletos, panfletos, panfletos con cubierta roja–
–Pedido: envíen setecientos panfletos rojos.
.........................................Johnny el Activista.

(La corriente alterna de las constantes advertencias juguetea
..............en un alma roja vestida con mono.)
Y yo os digo: ¡Comprad el panfleto El derecho a la vida!
..............El derecho a la vida con tapa roja.
Pronto seré polvo. Pronto seré polvo
..............¡ven aquí tren mío, y hay que darse prisa!

Mi descanso:
ordenar mis panfletos al atardecer en la taberna de Graffson
y lavar mi mono en el río.
Yo os digo: tosí sangre en ese río.
Y yo os digo: pronto toda la línea del Transpacífico
cantará al Hombre de los panfletos rojos.
..........................¡En honor a mis cenizas!
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522. Martinson, Harry - BARCO FANTASMA (1929)

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Martinson, Harry (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978)
BARCO FANTASMA, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 37-45. Traducción de Francisco J. Uriz
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Aves marinas

Aves marinas son nuestros pensamientos –
siempre volando.
Mientras tomamos la sopa de carne
en el comedor del barco junto al Cabo Cod
nuestra vieja ave marina deja caer un excremento
................................sobre la piedra miliar del mar – Rockall
o dormita como un pingüino somnoliento –
con la pechera de su camisa recién lavada –
allá abajo junto al Mount Ross –
o susurra como una paloma cansada de volar
en el oído de Karen, mi amada Karen,
en la cocina del alcalde de Kerteminde.
Aves marinas son nuestros pensamientos
................................y siempre se alejan de nosotros volando;
y nosotros seguimos sentados en el comedor junto al Cabo Cod –
enhollinados, sudorosos – y la sopa de carne...
bien lo sabe Dios no es muy allá –

&&&

Habéis visto un barco carbonero...

¿Habéis visto salir de un huracán a un barco carbonero –
con las botavaras quebradas, la borda destrozada,
abollado, resollando, fracasado –
y con el capitán completamente ronco?
Atraca resoplando en el soleado muelle,
lamiendo agotado sus heridas,
mientras el vapor languidece en las calderas.

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Gaviota muerta

Nunca más atravesará
mi hambriento pico
la calma de la niebla.
Nunca más me meceré ansiosa de grasa de foca
en la ola que juega con la luz del sol;
ya no me deleitaré
–en la escarpada escollera–
con el hígado del gran bacalao –
nunca, –oh, nunca.

Pero en la niebla vive mi grito extraviado.
Tú lo has oído, pescador,
y el sonido de una boya ondulante,
el solapado oleaje
te extravió en el mar.
Nunca más chirriarán ansiosos tus escálamos allí fuera.
–Silenciosa es la noche–
¡Vive, oh, grito mío solitario!
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